EL URGENTE Y NECESARIO VIRAJE EN POLITICA EXTERIOR. EL SALVADOR 2019.

Hace exactamente 20 años regresé al país tras mis estudios doctorales en Europa. Volví convencido de que los Acuerdos de Paz constituían una oportunidad excepcional para construir entendimientos específicos sobre Política Exterior (PE) en función de los intereses nacionales.

No había antecedente al que remitirse pues arrastrábamos décadas de caudillismo, autoritarismo, militarismo, guerra popular prolongada, enlazadas con la Guerra Fría y una convulsión político-militar total en Centroamérica.

Por ello, en ese momento, recomendé públicamente como primera y gran decisión establecer nexos con China Popular, al tiempo de no desestimar la importante cooperación brindada por Taiwán para la reconstrucción nacional.

Era el momento justo para arribar a la emergente economía china, ser de los primeros latinoamericanos en ofrecer las materias primas que éramos eficaces y eficientes en producir, a pesar de los conflictos endémicos, y que, con audacia, podríamos entronizar en los diversos nichos de consumidores que iban desde las pujantes y crecientes capas medias en las provincias más conectadas con el mundo hasta los turistas occidentales que aumentaban su visita a China, año con año. Ofrecer nuestro mejor café estaba en el centro de la apuesta.

Unos meses después, en el marco de la Comisión Nacional de Desarrollo bajo el presidente Calderón Sol, tuve a bien proponer -ante el éxodo a gran escala y la conformación de diásporas salvadoreñas cada vez más visibles- un Viceministerio para los Salvadoreños en el Exterior, el cual finalmente fue creado por el presidente Saca quien a la vez atendió otra de mis sugerencias claves: retornar la Embajada de El Salvador de Jerusalén a Tel Aviv. Tuve el privilegio de recibir el agradecimiento del histórico Schafik Hándal por haber contribuido a este giro de PE coherente con el Derecho Internacional.

La luna de miel de los Acuerdos de Paz concluyó con crispación y nunca la PE pudo ser llevada a un genuino debate nacional, que significara la transformación de raíz del Ministerio de Relaciones Exteriores y el Servicio Exterior, por un lado, y  la adopción, por otro lado, de grandes decisiones -como la indicada sobre China Popular y emprender una agresiva política exterior comercial en la Unión Europea- aún a costa de sacrificios ideológicos pero los cuales ni en calidad ni en profundidad se aproximaban a los ya hechos en los Acuerdos de Paz mismos. Lamentablemente, la guerra en Irak a la cual se involucró Francisco Flores, por su lealtad con el presidente George W. Bush, terminó por disipar todo chance para una nueva PE. La muerte en Irak de los soldados salvadoreños fue la sepultura de una semilla que no germinó.

El triunfo presidencial del FMLN el 2009 en lugar de refrescar la PE y hacer brotar una oportunidad  de cambio, reforzó el manejo ideologizado de las relaciones exteriores. Es complejo apretar en pocas palabras años de historia, pero lo cierto es que el GOES camina desde entonces en desfiladeros del escenario internacional como incumplir, dentro de la OEA, la Carta Democrática Interamericana al no condenar graves violaciones en Derechos Humanos perpetradas por gobiernos que le son afines al FMLN, y tensionar, sin sentido alguno, las relaciones de amistad y cooperación con Estados Unidos donde residen más salvadoreños tan sólo después del propio El Salvador. Las palabras que reflejan este sin sentido no pueden ser más sinceras desde la Honorable Embajadora estadounidense en el país: la relación bilateral “es complicada en este momento” (05/10/2018). Es el triste legado que nos dejan estos ya casi 10 años de gobiernos del FMLN.

En consonancia con el aserto de la Señora Embajadora, he de afirmar hoy día que lo que hace 2 décadas era una vital recomendación de este servidor en PE, es ahora la decisión más desatinada: romper con Taiwán y abrir lazos con China, luego que la cooperación taiwanesa se profundizara bajo los dos gobiernos del FMLN. En lo que toca a Washington D.C., algunos argumentan que EEUU tiene nexos con China desde 1979. Así es. Pero lo que no dicen es que EEUU tiene desde entonces el compromiso político, diplomático y militar por mantener la seguridad y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán (“Acta de Relaciones con Taiwán”). No pocos expertos militares aseguran que si se produjera una escalada bélica, EEUU estaría del lado taiwanés. El otro lado de la moneda: gracias a la voluntad de respaldar la tesis de “una sola China” por EEUU y el resto de potencias occidentales, China fue admitida en la ONU y entró a ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad, toda vez se garantizara la existencia y el desarrollo de Taiwán.

De manera circunstancial, hemos de acentuarlo, la decisión del GOES se produce cuando la Administración Trump mantiene un choque comercial con China, por tanto, la coyuntura internacional fue la peor para esta decisión. Nunca sabremos por qué el gobierno de Mauricio Funes no estableció relaciones con China, allá por los años 2010-2011, cuando gobernaba Obama y no había crispaciones sustanciales entre Washington y Pekín. En la actualidad, los asesores (si es que los hay y con idoneidad)  le pudieron haber recomendado a Sánchez Cerén otro mejor momento o sencillamente no hacerlo contra reloj ante el fin del ejercicio el 31 de mayo de 2019.

II

Existe otro tema de poco conocimiento en el país que puede agravar las relaciones exteriores.

El noroeste de África fue sometido colonialmente en el Siglo XX por Francia y España. En el marco de la devolución por Francia de la soberanía a Marruecos (febrero-marzo de 1956), el dictador Francisco Franco devolvió meses más tarde la zona norte (abril de 1956), devolviendo la zona sur hasta 1958. Los reclamos marroquíes para completar la integridad territorial fueron en incremento, al tiempo que aparecieron células armadas de ciertos grupos étnicos de la zona que fueron repelidos por Franco hasta 1975 que se puso fin al protectorado español.

Fue así como germinó el Frente Polisario con el objetivo de separar esas pequeñas porciones de territorio del Reino de Marruecos. El Polisario se atrinchera en la zona de Tinduf, en Argelia, y desde allí, en 1976, proclama la República Saharaui. La ONU no ha reconocido a la República Saharaui, pero sí al Polisario como un interlocutor en aras de lograr la paz y la estabilidad en el Sáhara Occidental bajo un plan de autonomía ofrecido por el Reino de Marruecos.

El Salvador había mantenido saludables relaciones con Marruecos, pero justo el día de toma de posesión de Mauricio Funes su gobierno reconoció a un “embajador” saharaui que dos años antes se había instalado en Managua al ser reconocido por el gobierno de Daniel Ortega. Una decisión incoherente desde el Derecho Internacional, pues no es ni será reconocida República Saharaui alguna por Naciones Unidas. Precisamente, es el Derecho Internacional que se ha esgrimido para reconocer a China y romper con Taiwán.

Marruecos ha reforzado sus relaciones de amistad y cooperación con Centroamérica. Instaló el año 2011 su primera embajada en Guatemala, la cual es concurrente ante El Salvador. El 2014, Marruecos fue admitido, por unanimidad, como Observador Extra-Regional del Sistema de la Integración Centroamericana, SICA. Un año después, las dos cámaras legislativas de Marruecos ingresaron como Observador Permanente en el Parlamento Centroamericano.

En el seno de la ONU, Marruecos presentó el 2007 una propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental. El Consejo de Seguridad ha respaldo la iniciativa la que ha definido como una solución política “realista, viable y duradera” para el Sáhara Occidental. El Polisario la ha rechazado. El pasado mes de abril de 2018, con 12 votos a favor y 3 abstenciones, el Consejo de Seguridad llamó al Polisario a retirarse “inmediatamente” de la zona de separación en el área de Guerguerat, al sur del Sáhara Occidental. Repetidamente, el Consejo de Seguridad ha condenado los avances armados del Polisario.

Ciertamente, el Polisario ya no es la organización de los 70s, 80s. En fecha reciente, Marruecos ha denunciado los lazos del Polisario con Irán y Hezbollah (milicia pro-iraní radical en El Líbano). Esta denuncia, junto con el rompimiento de relaciones diplomáticas entre Marruecos e Irán, arribó a Washington D.C. El 29/09/18, los congresistas republicanos Joe Wilson y Carlos Curbelo junto con el demócrata Gerry Connolly, presentaron un proyecto de ley que reafirma la relación entre EEUU y Marruecos, condenan la colusión entre el Polisario y Hezbollah, y las finalidades desestabilizadoras de Irán en el Norte de África y en otras regiones. “El Reino de Marruecos fue la primera nación en reconocer a los EEUU en 1777 y sigue siendo un aliado estratégico importante y un socio por la paz en el Oriente Medio y en el Norte de África”, afirmó el congresista Wilson.

El proyecto de ley califica al Polisario como “una organización terrorista financiada por Irán” al tiempo que reafirma el apoyo al plan marroquí de autonomía, calificándolo de “serio, creíble y realista” en términos de constituir “un paso adelante con el fin de satisfacer las aspiraciones de las poblaciones del Sáhara a gestionar sus propios asuntos en paz y dignidad”. El texto llama al presidente Donald Trump, al Secretario de Estado, Mike Pompeo, y a la representante estadounidense en la ONU, a apoyar los esfuerzos de las Naciones Unidas que persiguen un arreglo pacífico a la cuestión del Sáhara.

¿Qué ha ganado nuestro país los últimos 9 años con la amistad  FMLN-Polisario, y el reconocimiento por el gobierno a un “embajador” saharaui, aparte de frenar la cooperación bilateral y las inversiones desde Marruecos?

Al avanzar en los próximos meses este proyecto de ley en el congreso de EEUU, se configurará otro ámbito de confrontación inútil, cuando las prioridades de El Salvador en PE deben ser: profundizar el aprovechamiento de los acuerdos comerciales con EEUU y la Unión Europea impulsando  exportaciones que generen más y mejores empleos; abogar por la regularización de los salvadoreños con y sin TPS en EEUU; aprovechar las nuevas oportunidades de inversión verde que se abren para el país y Centroamérica bajo el Acuerdo de París sobre Cambio Climático; mejorar las condiciones internas de seguridad pública para impulsar el turismo desde el exterior; restaurar el compromiso del Estado de El Salvador con los instrumentos internacionales sobre Derechos Humanos y lucha contra la corrupción; entre otras rectificaciones a partir del 1 de junio de 2019, pues es nulo o casi nada lo que puede esperarse del actual gobierno.

Mao Tse Tung habría dicho que “lo urgente generalmente atenta contra lo necesario”. Pero El Salvador es un universo paralelo donde convergen lo urgente y lo necesario, en términos de un viraje sustantivo a la Política Exterior. Nunca como ahora, nuestro país urge y necesita buen viento y buena mar.

Por: Dr. Napoleón Campos Especialista salvadoreño centroamericano en temas Internacionales. 
Docente, investigador y consultor
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@NapoleonCampos

2 thoughts on “EL URGENTE Y NECESARIO VIRAJE EN POLITICA EXTERIOR. EL SALVADOR 2019.

  1. Excelente Dr
    Es importante que el mundo conozca este rico historial que a permitido que las decisiones tomadas han repercutido en el mundo , pero lo preocupante es la generacion de actividades negativas y que pueden producir mas rompimientos de relaciones trayendo la division ya deteriorada del mundo.felicitaciones

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