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El impacto económico del longevo mandato de Daniel Ortega en Nicaragua

La golpeada economía nicaragüense no ha tenido tregua en los últimos meses: crisis política, huracanes, pandemia, fuga de cerebros y ahora sanciones internacionales por el desconocimiento de varios gobiernos a los comicios generales en los que Ortega ganó un cuarto periodo consecutivo.

Daniel Ortega

Un daño político con consecuencias económicas. Luego de que varios gobiernos del mundo rechazaron las elecciones en las que Daniel Ortega buscó su tercera reelección consecutiva, la amenaza de nuevas sanciones económicas pone en peligro a la agonizante economía nicaragüense.

Esa economía centroamericana de seis millones de habitantes comenzó a deteriorarse tras el estallido social que pedía reformas democráticas al gobierno, acusado de cometer «crímenes de lesa humanidad» por organismos de derechos humanos durante la represión a las protestas.

Desde 2007 a la fecha, el gobierno sandinista se jactó de una amistad incondicional con el gran capital nicaragüense que permitió un crecimiento sostenido entre el 3 al 5% anual de la economía, pero todo cambió en abril de 2018, cuando la relación se fracturó por una reforma a la seguridad social que derivó en masivas protestas.

Entre el año 2000 y el 2017, el impulso económico provino de las remesas y la inversión extranjera directa. Pero entre 2017 y 2020, el PIB se contrajo hasta un 9% producto de las protestas, la pandemia, el impacto de dos huracanes.

 

Tan solo el año pasado, las remesas que recibe el país centroamericano representaron el 14,6% del PIB y la economía ha resistido por el financiamiento de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Centroamericano de Integración Económica y el Fondo Monetario Internacional, así como una mayor recaudación tras reformas fiscale

 

Limitación de endeudamiento frenaría aún más la economía

Eliseo Nuñez, analista político de Nicaragua, aseguró que el rechazo internacional hacia los comicios organizados por los sandinistas se debe a que «tienen un problema de credibilidad serio». Según él, el gobierno de Nicaragua se encamina hacia un «aislamiento total» internacional, cuyos países no compran el «mundo alternativo» que ha creado la narrativa oficial. «No se da cuenta de que ese mundo sólo existe para él y su gente. El resto del mundo ni le cree, ni lo quiere», agregó Núñez a la agencia de noticias EFE.

«El efecto más importante es que en 2022 Nicaragua no va a poder endeudarse de la misma manera en que lo había venido haciendo en los últimos tres años porque su capacidad de pago está disminuyendo», agregó Manuel Orozco, director del Programa de Migración y Desarrollo del Diálogo Interamericano.

Hasta ahora, el impacto económico ha generado la pérdida de 200.000 empleos formales y el incremento del costo de la canasta básica que supera los 15.000 córdobas, unos 426 dólares, mientras el salario mínimo apenas cubre 6 de cada 10 de los principales productos básicos.

Para Marco Aurelio Peña, economista especialista en desarrollo económico, la situación económica tiene su base en la crisis política. «Mientras no se resuelva la crisis sociopolítica eso será un factor de riesgo para una nueva contracción económica. La economía marchará a medio gas», aseguró.

Peña concluyó que, tras los resultados, «hay una comunidad internacional que está imponiendo serias restricciones que dificultarían el acceso al crédito de los organismos financieros internacionales y organismos donantes».

Con información de EFE

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