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Al guatemalteco le queda menos del 12% libre de su salario para gastos

El consumidor de hace dos años ya no existe, su forma de decidir, evaluar y comprar han cambiado, además tiene un 11.6% del salario libre para sus gastos.

Además, la desaceleración económica que vive Guatemala y otros países de Centroamérica continuará impactando en el comportamiento del consumidor para los siguientes años.

“Por lo tanto, los cambios se intensificarán”, afirmó Juan Bernardez, analista de White Rabbit Saatchi & Saatchi encargado de la investigación: Guía para Entender al Consumidor que se llevó a cabo en alianza con Prensa Libre.

“La desaceleración es un proceso gradual, y el cambio continuará, sobre todo porque casi todos los países de la región tienen problemas fiscales serios y eso empujará a otros tipos de comportamiento entre los consumidores”, explicó Bernardez.

Según el consultor, cuando se empieza a desacelerar más de un país de la región se afectan entre ellos, y se evidencia en el mercado interno, es un “efecto dominó”, comparó.

La investigación detectó que hace dos años el consumidor empezaba a sentir los efectos, pero aún no había cambiado su conducta. Actualmente, ya no puede tener la misma postura ante las marcas que antes y espera obtener más valor.

El nuevo estudio reflejó alertas para las marcas especialmente para los líderes de categorías, porque con este cambio se fue el conocimiento que tenían sobre sus grupos objetivos.

Además, la percepción de la economía guatemalteca no es alentadora.

Al menos siete de cada 10 consumidores afirmaron que el dinero alcanza menos que el año pasado, y la misma proporción opinó que no es un buen momento para gastar o invertir dinero.

Aunado a ello, los temas de ahorro y liquidez tampoco son optimistas. Ocho de cada 10 consumidores tienen un salario o menos ahorrado en el banco, un 32.7% no posee ninguno, y el 11.6% de la parte del salario está libre para los gastos fijos.

Bernardez afirmó que este momento es oportuno construir la relación con el consumidor desde la competencia por precio (siete de cada 10 se consideran cazadores de ofertas) o convertirlas en marcas irreemplazables.

Para el especialista, las personas estarán dispuestas a adquirir productos y servicios que consideren económicos o que perciba que no los puede reemplazar fácilmente.

Algunos de ellos deben permanecer aunque atraviese una crisis o tenga pocos recursos.

En ese punto es importante conocer las causas de la percepción económica negativa, sobre todo porque el país no está en crisis, porque la lectura es que la economía sigue creciendo, aunque más lento.

Las consecuencias de esa lentitud incluyen una percepción generalizada de malestar y escasez.

Las personas encuestadas creen que en este momento es mejor ahorrar que gastar (8 de cada 10), pero no tienen capacidad para hacerlo, les queda poco más del 11% de los ingresos libres después de los gastos fijos, y en el banco un 70% tiene menos del equivalente a un salario completo ahorrado.

Para Bernárdez, la escasez reflejó otro hallazgo en el estudio, y evidenció que la mayoría de consumidores innova con las marcas, y está dispuesto a probar cosas nuevas.

“Una persona no quiere dejar de comprar lo que compraba, sino está dispuesto a probar otra cosa que le resuelva esa necesidad, y las marcas también se ponen creativas ofreciendo opciones para no perderlos”, interpretó el profesional.

El Estudio contempla 26 categorías y al sacar un promedio de las respuestas se encuentra que un 38% del mercado planea cambiar sus niveles de consumo durante el próximo año, mientras un 31% está indeciso aún sobre esta posibilidad.

Al menos un 55% de los encuestados reconoce estar haciendo compras urgentes, para ir resolviendo necesidades inmediatas, en lugar de adquirir bienes y servicios en forma preventiva.

“Cuando el dinero no alcanza, se concentran en resolver el presente, no tanto en planificar el futuro”, explicó Bernardez.

Acceso al estudio completo

El estudio completo incluye 26 categorías analizadas, entre ellas telefonía celular, servicios financieros, seguros, centros comerciales, supermercados y centros de conveniencia, ferreterías, boquitas, comida rápida, educación universitaria, alimentos perecederos, productos de limpieza, comidas preparadas y congeladas, artículos de higiene personal, bebidas alcohólicas y no alcohólicas y artículos de librería, entre otras.

En cada categoría se analizan diez aspectos, entre los más importantes se encuentran: La cantidad de uso de la categoría, diferencia de consumo respecto de años anteriores, importancia del costo, marca más consumida y marca de reemplazo.

Fuente: Prensa Libre

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